18 de abril de 2023
La prueba de reconocimiento judicial se regula en los artículos 353 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En efecto, para que el Juez cumpla su cometido -administrar justicia-, tiene que esclarecer lo sucedido, delimitar los hechos. ejercicio de comprensión de la realidad, puede necesitar examinar por sí mismo un lugar, un objeto o una persona. A este acto en virtud del cual el Juez realiza ese ejercicio de exploración, investigación y análisis, se le conoce como prueba de reconocimiento judicial.
Vivimos en la era digital. A finales del siglo XX estalló lo que conocemos como revolución informática, hecho histórico perfectamente parangonable con la Revolución Industrial que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, y que forzó a millones de ciudadanos a trasladarse a las grandes ciudades a trabajar en las fábricas.
Nuestra Revolución Informática ha forzado a millones de ciudadanos a vivir pegados a un dispositivo digital. Cuando en 1994 sale a la luz el Simón de IBM, considerado como el primer smartphone de la Historia, nadie podía imaginar que en pocas décadas los teléfonos móviles se convertirían en una especie prótesis de nuestro cerebro.
Digamos que todo ello funciona como una sucursal de nuestro entendimiento que nos ayuda a buscar información, a comunicarnos con los demás con una inmediatez realmente sorprendente, y a recordar nuestro pasado almacenando la foto de cada día. Quienes han nacido iniciado ya el siglo XXI se preguntan con frecuencia, ¿Cómo vivían y se comunicaban los mayores sin móviles…?
Realmente lo hacíamos, pero la vida ya no es la misma: ha dado un giro copernicano que ni los analistas mas avezados en presagiar tendencias pudieron augurar.
Según el popular Blog de estadística, Statista, WhatsApp cuenta con más de 2.000 millones de usuarios activos en todo el mundo. Cada día se envían más de 100.000 millones de mensajes en WhatsApp y 300.000 correos electrónicos. Y si quieren seguimos aportando datos con cifras absolutamente estratosféricas relativas a la cantidad de interactuaciones en redes sociales, operaciones comerciales de compra y venta, inversiones y transacciones llevadas a cabo de forma online.
No hay duda, la vida se ha hecho digital. Internet es la nueva plaza del pueblo donde podemos encontrarnos para hacer de todo: conocernos, hablar, enamorarnos, divertirnos, negociar, y por supuesto, engañarnos, estafarnos o apropiarnos indebidamente de lo ajeno.
Si la vida se ha digitalizado, cada vez con mayor asiduidad, el objeto que el Juez tendrá que reconocer para comprender lo sucedido se hallará dentro del ordenador, la tablet o el móvil. En este sentido el Derecho, como debe ser, persigue a la vida, se va adaptando y recreando para dar respuestas y soluciones a las nuevas circunstancias que van aflorando.
Obviamente gozan de plena validez. El apartado segundo del artículo 299 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que:
“también se admitirán, conforme a lo dispuesto en esta Ley, los medios de reproducción de la palabra, el sonido y la imagen, así como los instrumentos que permiten archivar y conocer o reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas llevadas a cabo con fines contables o de otra clase, relevantes para el proceso”
Ahora bien, la importante Sentencia 300/2015, de 19 de mayo, de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, puso de manifiesto la posibilidad de que los mensajes puedan ser manipulados, y subrayó la necesidad de practicar una prueba pericial informática para asegurar la identidad de los interlocutores y la integridad de la conversación.
Transcribimos un fragmento extraído de la misma:
“La prueba de una comunicación bidireccional mediante cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea debe ser abordada con todas las cautelas. La posibilidad de una manipulación de los archivos digitales mediante los que se materializa ese intercambio de ideas forma parte de la realidad de las cosas.
El anonimato que autorizan tales sistemas y la libre creación de cuentas con una identidad fingida, hacen perfectamente posible aparentar una comunicación en la que un único usuario se relaciona consigo mismo.
De ahí que la impugnación de la autenticidad de cualquiera de esas conversaciones, cuando son aportadas a la causa mediante archivos de impresión, desplaza la carga de la prueba hacia quien pretende aprovechar su idoneidad probatoria. Será indispensable en tal caso la práctica de una prueba pericial que identifique el verdadero origen de esa comunicación, la identidad de los interlocutores y, en fin, la integridad de su contenido.”
La importancia del dictamen pericial en las pruebas digitales lo convierte en un apoyo probatorio indispensable, y no se restringe exclusivamente a la verificación de la autenticidad de las conversaciones. Los principales ámbitos en los que el peritaje informático puede jugar un papel de vital importancia son:
El perito informático es el encargado de encontrar en ordenadores, móviles, redes sociales, discos duros o redes de información, los ficheros, documentos electrónicos, transferencias de datos y registros en sistemas operativos, que constituyan evidencias digitales del hecho que se denuncia.
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